La foto de las Mil y Una Realidades

Por Soraya Corredor.


Una sociedad que se enternece en masa con la típica foto «persona blanca salva a persona negra” (como ocurrió en el caso de la niña que no era Nabody) mientras parece impasible con las agresiones de personas blancas hacia personas que podemos ver a diario, tanto a nivel personal como institucional. Pasead por la página de @Aegean Boat Report si queréis ver la pura realidad: gestos de solidaridad horizontal y gestos de pura agresión vertical.


¿Puede ser que haya intereses en que esto ocurra? ¿Cómo ha podido tener tanta repercusión si cada día recibimos imágenes de salvamentos o naufragios que nos parten el alma y deberían ser la portada de todos los periódicos? Si todavía no sabemos el nombre de la niña que no se llamaba Nabody y, lo más grave, medios de comunicación como RTVE, Agencia EFE, El Mundo, El Confidencial,… todavía no han corregido el dato en sus webs. ¿Os imagináis ser la madre de Nabody, estar hospitalizada en un centro diferente al de tu niña y que veas en los medios una avalancha de titulares que dicen que tu hija ha muerto? Medios que dicen ser de primera línea y que dos meses después no se han molestado en corregirlo, es la clara muestra de cómo está el patio informativo en España, y los intereses que persiguen.


Políticos que muestran apoyo en twitter cuando hay un titular, mientras ese chico de la foto, muy probablemente, ya haya sido deportado en nuestro nombre. ¿Alguien sabe cómo se llamaba? Es curioso que los medios se hayan encargado de que la única persona con nombre en la foto sea blanca. La otra mitad de la foto, que además es quien tiene el rostro y la desolación, queda como una mera cifra en las estadísticas migratorias. Muy europeo todo.


Una Cruz Roja que gracias a la bondad de esta chica se quita las legañas, pero NO ENGAÑA A NADIE. La cruz Roja vulnera cada día los derechos de las personas del CAI de Sta. Cruz de Tenerife. Podéis verlo en @Asamblea de apoyo a migrantes en Tenerife.


Una mujer ha sido acosada hasta el punto de abandonar las RRSS por dar un abrazo a una persona que ha arriesgado su vida para tener un futuro mejor. Pero es mujer y el acoso viene implícito; es voluntaria y eso despierta el odio de quienes practican el “activismo de sillón” (véase criticar todo por internet); ¡y encima muestra empatía! Un pecado mortal en la sociedad hipócrita en la que vivimos. ¡Animo Luna! Que nunca te puedan los odiadores. La empatía, la esperanza y la consciencia de que lo que hacemos es lo correcto es lo único que nunca nos pueden robar, si no les dejamos.


Una avalancha en RRSS criticando la empatía y justificando las agresiones que se han producido en Ceuta y Canarias contra personas que simplemente ejercen sus Derechos Humanos.
A veces sobredimensionamos lo que pasa en Twitter, porque en realidad sólo un 5% de las personas lo usan y además, la mayoría de los mensajes de odio, es probable que sean de bots, ni siquiera serán reales. Pero sólo con que haya una persona que alimente este odio, un medio de comunicación que le dé voz (o que no corrija datos tan importantes como el nombre de una niña que ha muerto), políticos que se den golpes de pecho como adalides de la justicia y se suenen los mocos con la Declaración Universal de los Derechos Humanos, nos indica que hemos perdido la noción de lo que está bien o mal.


La crisis humanitaria (que no migratoria, ya que los animales y los humanos nos hemos movido por el planeta desde que el mundo es mundo y gracias a eso hemos evolucionado) debería ser el principal foco de atención de todas las personas que creemos en los derechos humanos y en el derecho a la vida. Por favor, no dejéis que la desinformación cale en vuestro entorno, reflexionad con vuestra gente, cuestionadlo todo y buscad la verdad SIEMPRE.
Me ha venido a la mente una cita del Libro del caballero Zifar que decía “A quien se muda Dios le ayuda”. En este libro, con todo el fervor religioso del clérigo Ferrand Martínez hacia el año 1300 (y las realidades y creencias de la época), se narran las aventuras y desventuras de una familia que viaja muchísimo buscando dónde asentarse. La premisa del libro es que vayas donde vayas, si eres buena persona, te ocurrirán cosas positivas. Me pregunto dos cosas:
¿Qué pensarían todas esas personas criadas en esas creencias sobre la bondad? Y ¿en qué momento el capitalismo decidió que lo de “a quien se muda” era mejor cambiarlo por “a quien madruga”?


Declaración Universal de los Derechos Humanos:
Artículo 13

  1. Toda persona tiene derecho a circular libremente y a elegir su residencia en el territorio de un Estado.
  2. Toda persona tiene derecho a salir de cualquier país, incluso del propio, y a regresar a su país.

Artículo 14

  1. En caso de persecución, toda persona tiene derecho a buscar asilo, y a disfrutar de él, en cualquier país.

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